Para calcular la rentabilidad de una inversión se divide el beneficio obtenido entre el capital invertido y se multiplica por cien: rentabilidad (%) = (valor final − valor inicial + ingresos cobrados) ÷ valor inicial × 100. Si el periodo es distinto de un año, el resultado debe anualizarse con la fórmula geométrica para poder compararlo con otras alternativas. Y si quieres saber cuánto ganas de verdad, tendrás que descontar comisiones, impuestos e inflación: la rentabilidad neta real es la única cifra que no miente.
Soy Guillermo Astorga y llevo más de quince años midiendo y auditando rentabilidades de fondos, depósitos, pisos y sistemas automatizados. Casi siempre encuentro lo mismo: la cifra del anuncio no es la cifra real. En esta guía te enseño el método completo, paso a paso y con ejemplos en euros, para que ninguna rentabilidad —ni la tuya ni la que te intenten vender— vuelva a pasar por delante sin auditoría.
La fórmula básica: rentabilidad simple
Toda medición empieza igual: cuánto pusiste, cuánto tienes y qué cobraste por el camino. La rentabilidad simple lo condensa en una línea:
Rentabilidad (%) = (valor final − valor inicial + ingresos cobrados) ÷ valor inicial × 100
Los ingresos cobrados son los dividendos, intereses o rentas que la inversión te haya pagado durante el periodo. Olvidarlos infravalora el resultado; es de los pocos errores que juegan en tu contra.
Ejemplo en euros. Compraste participaciones de un fondo por 10.000 €, hoy valen 11.300 € y durante el periodo cobraste 200 € de dividendos:
(11.300 − 10.000 + 200) ÷ 10.000 × 100 = 15 %
Antes de apuntar ese 15 % en ningún sitio, hazte la pregunta con la que abro todas mis auditorías: ¿rentabilidad respecto a qué? Respecto al capital que pusiste y respecto a un periodo concreto. Un porcentaje sin fechas no es un dato, es un adorno: un 15 % logrado en un año es un buen resultado; el mismo 15 % repartido en cinco años es una decepción. La rentabilidad simple solo sirve como materia prima del cálculo que viene ahora.
Anualizar: el paso que casi todo el mundo se salta
Para comparar inversiones con plazos distintos hay que expresarlas todas en la misma unidad de tiempo: el año. Y aquí aparece el primer error de manual, que es dividir. Si algo rindió un 15 % en 18 meses, la tentación es calcular 15 ÷ 1,5 = 10 % anual. Es incorrecto, porque ignora el interés compuesto: los rendimientos de los primeros meses también generan rendimiento después.
La fórmula correcta es geométrica:
Rentabilidad anualizada = (1 + rentabilidad total)^(1 ÷ n) − 1, donde n es el número de años del periodo.
Con el ejemplo anterior: (1,15)^(12/18) − 1 = 9,77 % anualizado, no el 10 % de la división simple. La diferencia parece menor, pero se agranda con el plazo: duplicar el dinero en diez años (un 100 % acumulado) no es «un 10 % anual», es un 7,18 % anualizado. Y la trampa funciona igual en sentido contrario: extrapolar rachas cortas infla el número. Un 5 % conseguido en un mes bueno, «anualizado» alegremente, se convierte en un 79,6 % teórico que nadie sostiene doce meses seguidos. Cuando veas una rentabilidad anualizada calculada sobre semanas o meses, desconfía por sistema.
Del bruto al neto: comisiones, impuestos e inflación
Mi segunda muletilla profesional: neto de comisiones, impuestos e inflación. Toda rentabilidad que leas en un anuncio, un extracto o un titular es, salvo que se indique lo contrario, bruta. Entre esa cifra y tu bolsillo hay tres peajes:
- Comisiones. Gestión, custodia, ejecución, éxito. En los fondos, los gastos corrientes (TER) ya están descontados del valor liquidativo, pero en carteras gestionadas, brókeres y servicios delegados suelen cobrarse aparte. Súmalas todas antes de comparar.
- Impuestos. En España, las ganancias del ahorro tributan por tramos, del 19 % al 28 % según el importe. Solo se pagan al vender o al cobrar dividendos e intereses, pero para comparar alternativas hay que descontarlos igualmente.
- Inflación. El peaje silencioso. La fórmula exacta de la rentabilidad real no es una resta: real = (1 + nominal) ÷ (1 + inflación) − 1. El dato oficial del IPC lo publica cada mes el INE; úsalo, no lo estimes de memoria.
Veámoslo con 10.000 €, una rentabilidad anunciada del 10 % en un año, unas comisiones totales del 1,7 % y una inflación del 2,5 %:
| Paso | Cálculo | Rentabilidad | Sobre 10.000 € |
|---|---|---|---|
| Bruta anunciada | — | 10,00 % | 1.000 € |
| Neta de comisiones | 10 − 1,7 | 8,30 % | 830 € |
| Neta de impuestos (tramo del 19 %) | 830 × 0,81 | 6,72 % | 672 € |
| Real, descontada la inflación | (1,0672 ÷ 1,025) − 1 | 4,12 % | ≈ 412 € |
El 10 % del titular se queda en un 4,12 % de poder adquisitivo. Menos de la mitad. No hay trampa ni conspiración: solo aritmética que nadie hace por ti. Cuando yo audito un producto, esta tabla es lo primero que construyo; te sorprendería cuántas «grandes rentabilidades» pierden contra un depósito al terminarla.
TIR: la rentabilidad cuando hay aportaciones y retiradas
La fórmula simple presupone que todo el capital entró el primer día y no se movió. En cuanto haces aportaciones periódicas —el caso real de casi cualquier ahorrador— deja de servir, porque cada euro ha trabajado un tiempo distinto.
La herramienta correcta es la TIR (tasa interna de retorno): la tasa anual que iguala el valor de todo lo que pusiste con todo lo que tienes, teniendo en cuenta cuándo entró cada flujo. Un ejemplo: inviertes 5.000 € el 1 de enero y otros 5.000 € el 1 de julio; el 31 de diciembre la cartera vale 10.800 €. La cuenta rápida diría 800 ÷ 10.000 = 8 %. Pero la segunda aportación solo trabajó seis meses, así que ese 8 % infravalora el rendimiento: la TIR del conjunto ronda el 10,7 % anual.
No hace falta despejarla a mano. Cualquier hoja de cálculo la resuelve con la función TIR.NO.PER (XIRR en inglés): fechas en una columna, flujos en otra —aportaciones en negativo, valor final en positivo— y listo. Es la media hora mejor invertida del año.
El mismo criterio vale para auditar a terceros: cuando alguien presuma de resultados, pregunta si su cifra es una TIR con todos los flujos incluidos o una rentabilidad simple elegida con el periodo a favor. La respuesta suele ser muy informativa.
Matices según el tipo de activo
La fórmula es universal; los ingredientes cambian según el activo:
- Depósitos: distingue TIN (interés nominal) de TAE (que incorpora capitalización y comisiones). Para comparar depósitos entre sí, la TAE es tu número.
- Vivienda en alquiler: rentabilidad neta = (rentas anuales − gastos) ÷ (precio de compra + impuestos y gastos de la operación). Un piso de 200.000 € con 25.000 € de gastos de compra, que ingresa 12.000 € al año y soporta 3.000 € de IBI, comunidad, seguro y mantenimiento, rinde 9.000 ÷ 225.000 = un 4 % neto, no el 6 % que sugiere la cuenta alegre sobre el precio a secas.
- Acciones: la rentabilidad total incluye la evolución del precio más los dividendos cobrados. Mirar solo el gráfico del precio infravalora; mirar solo el dividendo, también.
- Fondos indexados y de gestión activa: el valor liquidativo ya descuenta los gastos corrientes, así que la comparación relevante es contra su índice de referencia en el mismo periodo.
Los cinco errores que más rentabilidades inflan
Tras años auditando números ajenos, estos son los fallos que más veo, ordenados por frecuencia:
- No anualizar, o anualizar rachas cortas. Comparar el 12 % de tres años de un producto con el 6 % de un año de otro, o proyectar a un año el mes bueno de una estrategia.
- Ignorar los flujos. Calcular la rentabilidad simple de una cartera con aportaciones mensuales. Sin TIR, el número puede desviarse varios puntos en cualquier dirección.
- Comparar bruto con neto. El folleto de un producto contra el extracto de otro. O rentabilidades en divisas distintas sin descontar el efecto del tipo de cambio.
- Olvidar la inflación. Un 3 % nominal con IPC al 3 % es un cero real. Una década entera puede «rendir» sin generar un euro de poder adquisitivo.
- Aceptar históricos sin verificar. Capturas de pantalla, meses malos omitidos, cuentas de demostración. Mi regla profesional: si no está auditado, no existe.
El último merece aritmética serena. Cuando un anuncio promete «un 80 % anual», haz la cuenta antes de emocionarte: un 80 % sostenido convertiría 10.000 € en unos 3,6 millones en diez años (10.000 × 1,8 elevado a 10). Quien tuviera esa máquina no necesitaría venderte el acceso. La aritmética desmonta más humo que cualquier opinión.
¿Rentabilidad respecto a qué? La referencia honesta
Ningún porcentaje es bueno o malo en el vacío. Un 6 % anual puede ser excelente o mediocre según lo que rindiera, en el mismo periodo y con riesgo comparable, la alternativa que tenías a mano. Por eso toda auditoría termina con una comparación contra dos referencias:
- El activo sin riesgo: lo que pagaban las letras del Tesoro o un fondo monetario en ese periodo. Si tu inversión, con su riesgo y sus sustos, no lo supera, has trabajado gratis.
- El índice de su categoría: un fondo de bolsa global se compara con la bolsa global, no con el depósito de tu banco. En Morningstar puedes consultar la rentabilidad de casi cualquier fondo comercializado en España frente a su índice y su categoría, en periodos de 1, 3, 5 y 10 años.
Mi método completo, resumido en cinco pasos: reúne fechas y flujos; calcula la TIR; réstale comisiones, impuestos e inflación; compárala con el activo sin riesgo y con su índice; y exige histórico verificable a cualquier producto que pretenda gestionarte el dinero. Quince minutos de hoja de cálculo que valen más que cien titulares.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la fórmula para calcular la rentabilidad de una inversión?
Rentabilidad (%) = (valor final − valor inicial + ingresos cobrados) ÷ valor inicial × 100. Incluye siempre dividendos, intereses o rentas cobradas durante el periodo. El resultado solo es comparable si además indicas las fechas exactas a las que corresponde.
¿Cómo se anualiza una rentabilidad correctamente?
Con la fórmula geométrica: (1 + rentabilidad total)^(1 ÷ años) − 1. Dividir el porcentaje entre los años es incorrecto porque ignora el interés compuesto. Un 100 % acumulado en diez años equivale a un 7,18 % anualizado, no a un 10 %.
¿Qué diferencia hay entre rentabilidad nominal y rentabilidad real?
La nominal es la cifra sin descontar la subida de los precios; la real mide el poder adquisitivo ganado. Se calcula como (1 + nominal) ÷ (1 + inflación) − 1, usando el IPC oficial del periodo. Un 3 % nominal con inflación del 3 % es una rentabilidad real de cero.
¿Cómo calculo mi rentabilidad si hago aportaciones periódicas?
Con la TIR, que pondera cada euro por el tiempo que ha estado invertido. En una hoja de cálculo se obtiene con la función TIR.NO.PER (XIRR): fechas en una columna, aportaciones en negativo, valor final en positivo. Es el único método honesto cuando hay entradas y salidas.
¿Qué se considera una buena rentabilidad?
La que supera, neta de comisiones, impuestos e inflación, a sus dos referencias: el activo sin riesgo del periodo y el índice de su categoría. Sin esa doble comparación, ningún porcentaje aislado significa nada. Y si el histórico no es verificable, la pregunta ni siquiera procede.


