La rentabilidad real es lo que queda de una inversión después de descontar la inflación: mide si tu dinero compra más cosas que antes, no si la cifra de la pantalla ha subido. Y casi todo el mundo la calcula restando, que es una aproximación cómoda con un error concreto, medible y con dirección fija.
Qué es la rentabilidad real y en qué se diferencia de la nominal
La rentabilidad nominal es la variación del dinero: de 10.000 a 10.700 euros en un año son 700 euros, un 7 %. Es un dato cierto y comprobable en el extracto.
La rentabilidad real traduce esos 10.700 euros a euros del año anterior. Pongamos que los precios subieron un 3,2 % en ese periodo: entonces 10.700 euros compran lo que compraban 10.700 / 1,032 = 10.368,22 euros doce meses antes. Has ganado 368,22 euros de poder adquisitivo, un 3,68 %.
Ese es todo el concepto. El resto del artículo es no equivocarse al bajar del primer número al segundo.
La resta funciona, hasta que deja de funcionar
El atajo habitual es restar: 7 − 3,2 = 3,8 %. La cuenta buena daba 3,68 %. Sobre 10.000 euros son 380 frente a 368,22: unos 12 euros de diferencia. En un año y con estas cifras el atajo vale, y no voy a fingir lo contrario.
Pero conviene saber por qué falla, porque el fallo tiene una forma fija. La rentabilidad real exacta es la resta dividida entre uno más la inflación. Dicho de otro modo: la resta siempre exagera —siempre que la inflación sea positiva, que es el supuesto de todo lo que viene después—, y exagera exactamente en ese factor.
Eso tiene una segunda cara, la que se me pasaba a mí cuando revisaba carteras a mano: el atajo exagera las pérdidas exactamente igual. Con un 7 % nominal y una inflación del 8,5 %, restar da −1,5 %; la cuenta buena da −1,38 %. Has perdido poder adquisitivo, sí, pero unos 12 céntimos por cada 100 euros menos de lo que te decía el atajo.
¿Cuándo deja de ser tolerable? Cuando la distancia entre rentabilidad e inflación es grande y la inflación también lo es. Con 20 puntos de diferencia y una inflación del 10 %, el error se va a 1,82 puntos. Eso ya no es un detalle de auditor.
Cómo se calcula la rentabilidad real sin atajos
- Obtén el factor nominal: valor final entre valor inicial. 10.700 / 10.000 = 1,07.
- Obtén el factor de inflación del mismo periodo: una subida del 3,2 % es 1,032.
- Divide uno entre otro, resta 1 y multiplica por 100. 1,07 / 1,032 = 1,0368 → 3,68 %.
Para varios años el procedimiento es idéntico; solo hay que acumular los dos factores. Diez años de inflación al 3,2 % acumulan 1,032 elevado a 10, que es 1,3702: los precios suben un 37,02 % en una década. Y el supuesto va escrito al lado, porque es mío y no es una previsión: doy por hecho un 3,2 % constante diez años seguidos, cosa que no pasa nunca.
Aquí va mi cicatriz. Hace años firmé la portada de un informe que decía, en grande, «+58 % en diez años» sobre la cartera de un cliente. Era verdad y era inútil. Desnudo, ese 58 % es esto: un 4,68 % anualizado en nominal; dividido 1,58 entre el 1,3702 de inflación acumulada, 1,153, o sea un 15,3 % real en la década; y ese 15,3 % repartido por años, un 1,43 % anual. Todo antes de impuestos. Cuidado con poner el 4,68 % al lado del 15,3 % como si fueran comparables: uno es de un año y otro de diez, y esa mezcla es la que hace que una cartera mediocre parezca buena. Desde ese día no entrego una cifra sin su hermana descontada al lado y sin decir a qué plazo va referida.
El orden correcto: comisiones, impuestos y después la inflación
Este es el error que de verdad cuesta dinero, y es un error de orden. Hacienda no grava tu poder adquisitivo: grava la ganancia nominal. Por eso la inflación se descuenta al final, sobre lo que queda de verdad en la cuenta.
Sigamos con los 10.000 que se convierten en 10.700. Supongamos el tipo del primer tramo del ahorro, un 19 % (si el tuyo es otro, cambia el número y rehaz la cuenta). Pagas 133 euros de los 700 de ganancia y te quedan 10.567. Ahora, y solo ahora, descuentas la inflación: 10.567 / 1,032 = 10.239,34. Tu rentabilidad real neta es del 2,39 %.
El camino equivocado, que me he encontrado en más hojas de cálculo de clientes de las que me gustaría reconocer, es coger el 3,8 % de antes y quitarle el 19 %: 3,08 %. Son 0,68 puntos de más, unos 68 euros sobre 10.000 que nunca existieron. Y el error crece con la inflación: con esa misma cartera y un IPC del 10 %, el atajo daría −2,43 % y la cuenta buena −3,94 %, punto y medio de distancia. Estás aplicando el impuesto sobre una base que ya habías encogido.
Con comisiones ocurre lo mismo: se restan del nominal, antes de deflactar. Si algo se cobra en euros de hoy, entra en el numerador, no en el denominador.
Qué inflación usar y por qué el IPC general puede no ser la tuya
Dos reglas de auditoría. La primera: usa la inflación del mismo periodo que la rentabilidad. Coger el dato interanual del último mes publicado y aplicarlo a una inversión de tres años es mezclar dos magnitudes distintas.
La segunda: el IPC general es una cesta media y tú no compras la cesta media. Si ese dinero tiene destino —la entrada de un piso, una carrera, una reforma—, lo que importa es cómo se ha movido el precio de esa cosa. Un ahorro que gana frente al IPC puede estar perdiendo frente a lo que ibas a comprar con él.
Ninguna de las dos reglas vuelve el cálculo impreciso. Solo obligan a declarar el supuesto: toda rentabilidad real lo es frente a algo, y ese algo tiene que estar escrito al lado del porcentaje.
Preguntas frecuentes
¿Puedo perder poder adquisitivo con la cartera en positivo? Sí, y es lo normal en años de inflación alta. Si ganas un 2 % y los precios suben un 5 %, has perdido un 2,86 %, aunque el saldo de la cuenta sea mayor que en enero.
¿Puedo saber de antemano cuánto me desvía el atajo? Sí, y sin hacer las dos cuentas: el error en puntos es la diferencia multiplicada por la inflación y dividida entre uno más la inflación. En el ejemplo del 7 % con un 3,2 %: 3,8 × 0,032 / 1,032 = 0,12 puntos. Si ese número no te cambia la decisión, resta tranquilo; si te la cambia, divide.
¿Y si hice aportaciones durante el periodo? Entonces el factor 10.700 / 10.000 no sirve, porque cada euro estuvo invertido un tiempo distinto. Saca primero la rentabilidad nominal ponderada por dinero —la TIR de tus flujos, la función XIRR de cualquier hoja de cálculo— y descuenta la inflación sobre ese resultado. El orden no cambia; cambia el numerador.
Puntos clave
- La fórmula es (1 + nominal) / (1 + inflación) − 1, no una resta.
- Restar siempre exagera: infla las ganancias y también las pérdidas.
- Impuestos y comisiones van antes que la inflación; Hacienda grava el nominal.
- Alterar ese orden cuesta 0,68 puntos en el ejemplo del 7 %, y más cuanto mayor sea la inflación.
- Escribe siempre frente a qué cesta es real ese porcentaje.


